Mezcalero
Don Esteban
Santiago Matatlán, Oaxaca
Tres generaciones destilando agave en alambique de cobre. Una sola cosa hace su familia, hecha como debe ser.

Sobre la curaduría
Casa Huamantla nació como una casa colonial restaurada en el centro de Tlaxcala. Con el tiempo, los huéspedes empezaron a preguntarnos de dónde venían las cosas: la vela del corredor, el cojín de la cabecera, los vasos del desayuno.
La tienda nació de esas preguntas. No es una marca, es una curaduría: lo que ya vivía en la casa, ahora cabe en las suyas.
Cada pieza fue escogida una a una en talleres familiares de Tlaxcala, Puebla, Oaxaca y Taxco. Sin intermediarios. Sin línea de producción. Sin folclorismo. Solo mexicanos haciendo lo que mejor saben hacer, y nosotros ayudándolos a llegar a más casas.

— Carlos Rivera, dueño de la casa
“Buscamos cosas que después de diez años se vean mejor que el día que las compraste.”
Nuestros principios
01
Buscamos el oficio. Si la máquina puede hacerlo igual, no nos interesa.
02
No traemos de fuera lo que se hace en México. Cada pieza nombra su taller.
03
Preferimos cinco bien hechas que cincuenta apuradas. La sala se renueva, no se llena.
04
Pagamos al artesano lo que pediría sin nosotros. Sin regateo, sin volúmenes inflados.
Doscientos años
1820
La casa nace como hacienda en el centro de Huamantla, Tlaxcala.
1910
La revolución y los años posteriores la dejan en silencio. Sus muros aguantan.
2018
Una familia tlaxcalteca compra la propiedad y empieza una restauración paciente: siete años de obra.
2024
Los huéspedes preguntan dónde comprar lo que ven. La curaduría se vuelve catálogo.
Hoy
Decenas de piezas en sala. Más de ocho talleres mexicanos. Un solo criterio: lo bien hecho.
Los talleres
Mezcalero
Santiago Matatlán, Oaxaca
Tres generaciones destilando agave en alambique de cobre. Una sola cosa hace su familia, hecha como debe ser.
Plateros
Taxco, Guerrero
Joyería en plata .925 con calado a mano. Cada cempasúchil que sale de su taller llega con tres pulidas.
Bordadora
Contla, Tlaxcala
Telar de cintura. La frase de cada cojín la borda en una sola sentada; si la deja a medias, la deshace y empieza otra vez.
Sopladores
León, Guanajuato
El vidrio sigue caliente cuando ya está soplado. Nada de moldes; cada vaso tiene su carácter.

Empaque
Cada pieza viene en madera con paja, sellada con la corona de la casa en cera caliente. El paquete se abre como una caja de regalo, no como una caja de Amazon.
Sin plástico de burbujas. Sin etiquetas de retail. Solo un sobre kraft con una nota a mano del huésped que la atendió.
Política de envíos →El hotel
Si quiere conocerla en persona, el lugar donde nacen estas piezas, puede hospedarse en la casa. Tlaxcala es de los secretos mejor guardados de México.
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